
¿Por qué empieza tan tarde Ciega a citas ? ¿Por qué confinar a las 23, y todavía más tarde en algún caso, el comienzo de un programa que, de contar con horarios más favorables, tendría más probabilidades de salir al encuentro del público al que naturalmente parece destinada esta propuesta? ¿Y por qué además debe resignarse, en su segunda semana de rodaje, a cancelaciones y cambios forzosos impuestos por el fútbol?
Sólo a través de la previsibilidad y el respeto a un puñado de reglas claras puede garantizarse el éxito de una tira diaria. Así, la invitación a seguir Ciega a citas se convierte en una paradójica cita a ciegas con el televidente, que no sabe muy bien cómo y cuándo encontrarse con un programa que puede convertirse en favorito de muchos y ganar rápidas fidelidades, como ocurrió con Lalola y Todos contra Juan .
Continúa...
Si Ciega a citas empieza un día a las 23, otro a las 23.30 y un tercero no sale porque el fútbol demora la cobertura de los premios ACE -que ni siquiera se emiten en directo, sino en diferido-, lo que se pone en juego no es el respaldo del público, sino su paciencia.
Ese atributo ya se pone a prueba, porque no hay razón alguna para justificar que Ciega a citas se encolumne en la grilla de Canal 7 inmediatamente después de Carandirú . Debería ocurrir lo contrario. La miniserie brasileña, al igual que el film de Héctor Babenco que le dio origen, no ahorra crudeza en su descripción de la vida cotidiana dentro de una temible prisión. Es como programar Tumberos antes de Todos contra Juan .
Sería una lástima que estos vaivenes y una ubicación tan marginal e incómoda en la grilla no haga más que condicionar la evolución de una historia que avanza y progresa en cada capítulo, como para merecer a estas alturas una calificación superior al "bueno" que mereció en estas páginas su prólogo-episodio inaugural. Es que, de a poco, esta nueva producción de Gastón Pauls se afirma en su planteo central y también en las pequeñas historias que sus personajes secundarios (fijos u ocasionales) inician y culminan en un mismo capítulo, señal del rigor y la meticulosidad con que se encaran aquí las cosas. Si los resultados no son los esperados en todos los casos es porque Ciega a citas responde a la misma obsesiva y maniática creencia de que en la televisión argentina las ficciones sólo pueden funcionar en forma de tira para atrapar sin desmayos la atención del espectador.
Se dice que si Ciega a citas comenzara más temprano, chocaría inevitablemente con el fútbol, prioridad absoluta de Canal 7 también en los días hábiles, por lo menos en las últimas dos semanas. Una prometedora ficción padece, por ahora, el contrasentido de formar parte de un canal público programado hoy con los criterios de una señal deportiva del cable.
Sólo a través de la previsibilidad y el respeto a un puñado de reglas claras puede garantizarse el éxito de una tira diaria. Así, la invitación a seguir Ciega a citas se convierte en una paradójica cita a ciegas con el televidente, que no sabe muy bien cómo y cuándo encontrarse con un programa que puede convertirse en favorito de muchos y ganar rápidas fidelidades, como ocurrió con Lalola y Todos contra Juan .
Continúa...
Si Ciega a citas empieza un día a las 23, otro a las 23.30 y un tercero no sale porque el fútbol demora la cobertura de los premios ACE -que ni siquiera se emiten en directo, sino en diferido-, lo que se pone en juego no es el respaldo del público, sino su paciencia.
Ese atributo ya se pone a prueba, porque no hay razón alguna para justificar que Ciega a citas se encolumne en la grilla de Canal 7 inmediatamente después de Carandirú . Debería ocurrir lo contrario. La miniserie brasileña, al igual que el film de Héctor Babenco que le dio origen, no ahorra crudeza en su descripción de la vida cotidiana dentro de una temible prisión. Es como programar Tumberos antes de Todos contra Juan .
Sería una lástima que estos vaivenes y una ubicación tan marginal e incómoda en la grilla no haga más que condicionar la evolución de una historia que avanza y progresa en cada capítulo, como para merecer a estas alturas una calificación superior al "bueno" que mereció en estas páginas su prólogo-episodio inaugural. Es que, de a poco, esta nueva producción de Gastón Pauls se afirma en su planteo central y también en las pequeñas historias que sus personajes secundarios (fijos u ocasionales) inician y culminan en un mismo capítulo, señal del rigor y la meticulosidad con que se encaran aquí las cosas. Si los resultados no son los esperados en todos los casos es porque Ciega a citas responde a la misma obsesiva y maniática creencia de que en la televisión argentina las ficciones sólo pueden funcionar en forma de tira para atrapar sin desmayos la atención del espectador.
Se dice que si Ciega a citas comenzara más temprano, chocaría inevitablemente con el fútbol, prioridad absoluta de Canal 7 también en los días hábiles, por lo menos en las últimas dos semanas. Una prometedora ficción padece, por ahora, el contrasentido de formar parte de un canal público programado hoy con los criterios de una señal deportiva del cable.
Marcelo Stiletano - La Nación



0 comentarios :
Publicar un comentario