
Alma se arrepintió de haber tirado a la basura la bitácora y volvió a buscarla para llevársela consigo de viaje. En la terminal de ómnibus, Alma comenzó a leer la bitácora y recordó la primera vez que había vuelto a ver, sin saberlo, a su amor de la infancia. Luego, llegó a la estancia de los Gómez Acuña, donde fue a buscar refugio para calmar tanto dolor, y para seguir leyendo las páginas del diario, cada vez más angustiada.
Continúa...
Laureano descubrió a Alma leyendo la bitácora bajo el viejo roble de la estancia. Las páginas del diario se sacudieron con el viento y la foto de Roque en el tractor con sus hijos voló a los pies de Laureano.
Laureano volvió a aceptar a Benjamín a su lado sólo porque necesitaba alguien que hiciera el trabajo sucio. Guillermo decidió ayudar a Andy y se presentó ante Gómez Acuña como un posible comprador de algunas propiedades.
Llegó el día de la premiación del concurso de pintura y hubo un empate: Enzo compartió el primer premio con Elisa. Leo llegó tarde al centro cultural y se abrió paso entre la gente para acercarse a su hermano y a la pintora que lo acompañaba. Quizás, después de tantos, pueda reconocer en esa mujer el rostro de su madre.
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Laureano descubrió a Alma leyendo la bitácora bajo el viejo roble de la estancia. Las páginas del diario se sacudieron con el viento y la foto de Roque en el tractor con sus hijos voló a los pies de Laureano.
Laureano volvió a aceptar a Benjamín a su lado sólo porque necesitaba alguien que hiciera el trabajo sucio. Guillermo decidió ayudar a Andy y se presentó ante Gómez Acuña como un posible comprador de algunas propiedades.
Llegó el día de la premiación del concurso de pintura y hubo un empate: Enzo compartió el primer premio con Elisa. Leo llegó tarde al centro cultural y se abrió paso entre la gente para acercarse a su hermano y a la pintora que lo acompañaba. Quizás, después de tantos, pueda reconocer en esa mujer el rostro de su madre.
El Trece



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