Social Icons

Pages

martes, mayo 18, 2010

Final de "Ciega a citas"


Desde hoy, y hasta el jueves, se definirán todas las incógnitas de esta telecomedia que marcó, sin dudas, un cisma en la forma de concebir el género y sus guiones.

Vamos a conceder en que esta afirmación es casi un lugar común en la televisión argentina de las últimas décadas. Se utilizó para apuntar el viraje de “Montecristo” hacia una transgresión entre ficción y realidad, dentro de una tira. Volvió para sostener con ella el aplauso de la estupenda, y desquiciada, “Lalola”. Y, ahora, es “Ciega a citas” la que permite reflotarla sin temor a equivocarnos.

Continúa...

El punto, entonces, no es que la idea de “antes-y-después” no sirva para graficar tales hitos televisivos, sino todo lo contrario: cada uno de estos ejemplos que citamos han representado un quiebre importante entre la producción ficcional que venía discurriendo, y la que llegó después de ellos. El ejemplo más claro es el de “Montecristo”, que dio pie a “Resistiré” y “Vidas robadas”. Con “Lalola” también pasó: fue la madre amorosa de “Los exitosos Pells”.

¿Qué vendrá ahora, luego de “Ciega a citas”? Sólo es cuestión de esperar. Porque esta telecomedia, dirigida por un experto en asuntos de amor y risas como lo es Juan Taratuto (que apuntó exitos de cine como “Un novio para mi mujer” o ¿Quién dice que es fácil?”) ha traído con ella mucha “tela para cortar”.

Es que “Ciega a citas” representa más que un producto televisivo bien escrito, producido, actuado y dirigido. Es un primer paso hacia el cruce de formatos y medios (del blog, al libro y luego al guión de televisión); es un experimento con final feliz que plasma, en un contexto de corte realista, situaciones que disparan hacia el tono del ridículo por lo que hay de forzadamente cruel en ellas; tiene como heroína a una “gordita perdedora”, que no ha de convertirse en “bella al descubierto” -estilo “Betty la fea”-, sino que quien la ame, la amará así: “gordita y antierótica”, según los cánones de la vida actual; desata las manías -a veces algo sádicas- de las relaciones parentales; y ahonda, desde el registro liviano de la comedia, en las complejidades psicológicas de esas relaciones familiares (¡si hasta se toma en solfa el asunto de la “disfuncionalidad”!).

Y, quizás lo mejor de todo esto, es que “Ciega a citas” requiere de la inteligencia y la sagacidad del espectador para captar estos entramados, que parecen hiperexcitados en la historia. Así, prueba que un entretenimiento de masas no necesariamente requiere de espectadores bobos y pasivos; sino todo lo contrario.

Con este arsenal es que la tira -coproducida por Rosstoc y Dori Media Group- se ganó, en buena ley, el Martín Fierro a Mejor Telecomedia y Mejor Actriz Protagónica de Comedia (Muriel Santa Ana).

Recolectó también el favor de las audiencias que la aclamaron, y los mimos de la crítica que sabe escarbar en lo que está bien hecho; sin contar con el extraordinario potencial de personajes que cobraron vuelo propio, como los que alientan estupendamente: Georgina Barbarossa, Silvia Montanari, Lidia Catalano; entre otros.

Ahora sólo restan tres capítulos para que las incógnitas se develen. Luego de blanqueda la apuesta que hiciera Lucía con su madre, ¿Marcelo decidirá quedarse o huirá furioso para no verla más?

Ayer empezó la cuenta regresiva, que culmina el jueves, de esta ficción basada en la blognovela de Carolina Aguirre; que narró en tiempo real -y con seudónimo- la vida de una periodista soltera de 31 años que busca conseguir novio para llevar al casamiento de su hermana, y ganarle una apuesta a su mamá.

0 comentarios :