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miércoles, abril 18, 2012

Mirtha Legrand: "Estoy nerviosa, como si tuviera 15"

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Su vuelta a la ficción Después de 40 años como conductora, hoy reto- ma su rol de actriz, como protagonista de "La dueña", el unitario de Telefe. Aquí habla de sus sensaciones, sus temores y las similitudes o no con su personaje.

Sandra Commisso
scommisso@clarin.com

Me siento como cuando debuté, con Los martes, orquídeas", dice Mirtha Legrand. "Qué curioso, una señora grande y estoy nerviosa como si tuviera quince". Con aquella película del `41, la Chiquita de Villa Cañás entraba por la puerta grande del cine. Setenta años después, la sensación de vértigo es la misma frente al estreno de La dueña, el unitario que a partir de esta noche (a las 22.15, por Telefe) marca su regreso a la ficción. Después de 40 años de conducir en TV, la diva de los almuerzos deja paso, nuevamente, a la actriz: "Ya me olvidé de los almuerzos".

¿Qué sensaciones tiene con este regreso a la ficción? Estoy entusiasmada, deseando que llegue el día siguiente para grabar.

Me paso el día estudiando, a veces no duermo. Creo que sueño con el personaje, porque me despierto y pienso en los diálogos. Es un cambio para mí: hago una vida más tranquila; yo era muy salidora y ahora salgo menos de noche. Además, hace años que no memorizaba textos y cuesta. Y como es un thriller, a veces pierdo el hilo con tantas intrigas y personajes. Al principio me costó adaptarme, me sentía rara esperando para grabar una escena. Pero es fascinante. Lo bueno de la tele es que si te olvidás la letra, podés repetir la escena. Me encanta lo que estoy haciendo.

En su camarín, rodeada de sus asistentes, todo es impecable: la hilera de trajecitos y vestidos colgados del perchero, los zapatos ordenados por color. "Todo es blanco, negro, gris, nude que está de moda, nada de colores fuertes como me gustan a mí. El vestuario de Sofía lo hacen los mismos diseñadores que me visten a mí: Jorge Ibáñez, Susana Ortiz, Iara". Sobre la mesada, frente al espejo, varias fotos familiares y una Virgen de San Nicolás.

¿Cómo cree que la va a recibir el público, nuevamente como actriz, después de tanto tiempo en cámara como conductora? Creo que muy bien, además hay varias generaciones que no me vieron actuar. Y eso me gusta. Acá se han empeñado en que yo sea Sofía Ponte, mi personaje, pero yo soy Mirtha Legrand haciendo de Sofía Ponte.

Tengo gestos, actitudes, inherentes a mí, después de tantos años improvisando, cosas que ya salen. Yo pongo mucho de mi cosecha. Les pedí autorización al autor y a los directores y agrego latiguillos míos, guiños. Me divierte. Creo que a la gente le va a gustar que sea más espontáneo. Eso sí, guardando siempre un poquito de misterio.

Unas páginas del guión llenas de tachaduras y textos subrayados en azul, que Mirtha tiene junto a sus maquillajes, dan cuenta de eso. La diva no puede con su genio: "Yo corrijo algunas cosas del diálogo porque me gusta ser natural. No quiero que me vean tan compuesta, quiero que me vean más natural, yo misma me sorprendo de cómo me salen algunas escenas".

Entonces, el personaje de "La dueña" ¿se parece a Mirtha? En muchas cosas, sí. El tema de la familia, de querer tener éxito siempre. Sofía es como yo, trabajadora, empeñosa, activa. Tal vez ella es demasiado autoritaria. Y otra cosa es que está demasiado dominada por su nieta, Amparo (personaje que hace de Florencia Bertotti), que siempre le contesta mal. Yo no permito que mis nietos me contesten mal.

Esta ficción parece traerle alegrías y también algunos momentos más amargos a Mirtha. "Hace unos días, grabé una escena en el cementerio de la Chacarita que me emocionó mucho, porque me acordé mucho de mi hijo Dany. Y lloré, lloré tanto", recuerda.

Pero, fiel a su estilo, retoma la charla con ímpetu y sigue. "A veces pienso, ¿quién me habrá mandando a meterme en esto? El gran impulsor fue mi nieto Nacho (Viale). Y esto lo hago por mí, por mi carrera y por él, por el entusiasmo que le puso al proyecto", reconoce.

¿Va a haber un galán para la protagonista? No. No hay galán. Hay un viejo amor, que lo hace Jorge D’Elía. Pero no pasa nada, porque en un momento se pensó en que me besara, pero no venía al caso. Yo desistí porque era exponerse inútilmente.

¿Ya pudo ver algo de lo que grabó? No, no me quiero ver... La televisión da miedo, porque la exposición es mucha. Es una frase hecha, pero es verdad, es un riesgo que se corre.

Además, tengo deformación profesional de actriz cinematográfica y a mi marido (Daniel Tinayre), pobrecito, lo he vuelto loco pidiéndole hacer de nuevo las escenas en algunas películas. Acá, trato de evitar eso, confío en el equipo, que es fantástico.

¿Esta es una nueva etapa? ¿Vuelve la actriz definitivamente? Puede ser. Esta es una nueva Mirtha. Creo que es un desafío lo que estoy haciendo. Y hasta un acto de valentía. Porque a esta altura yo podría quedarme en mi casa, tranquila.

Pero si hago eso, siento que me voy a enfermar. Yo siempre digo que las personas mayores tienen que hacer algo... siempre. Algo que les guste, hay que entusiasmarse con algo, ser apasionado, hay que tener ganas.

Yo disfruto de todo. Voy al teatro y disfruto, salgo a comer con mis amigos y también. Y disfruto mucho de esto. Estoy muy contenta.

Mirtha cuenta retazos de escenas que la entusiasmaron tanto que no le importa adelantarlas. Como una en la que comparte un viaje junto a su chofer (interpretado por Carlos Portaluppi). "El pone música y yo le pregunto qué es. Los Redonditos, me contesta. Y yo le respondo: Ah, me encantan. Lo sorprendí, ¿no? ". En otra, Sofía es entrevistada por un periodista (a cargo de Daniel Rabinovich) que le pregunta qué es lo que más desearía en la vida. Y ella (Sofía, ¿Mirtha?) le responde: "Tener 30 años menos para gozar más de esta vida maravillosa. La gente piensa que a mí me molesta hablar de los años. Pero lo que me molesta es cuando me ridiculizan, porque soy absolutamente conciente de la edad que tengo. No tengo complejos.

Tengo el privilegio de estar y sentirme bien".

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